Guía laboral 2026: que es un despido nulo y cómo impugnarlo

Un despido nulo es el que un juez declara inválido porque vulnera un derecho fundamental o responde a un motivo discriminatorio, y obliga a la empresa a readmitir a la persona trabajadora y pagarle los salarios dejados de percibir. Si acabas de recibir una carta de despido, quizá estés intentando entender si la decisión fue legal y qué puedes hacer antes de que se te pase el plazo para reclamar.

La respuesta no depende solo de que el despido parezca injusto. Importan los hechos, las pruebas y el motivo real de la decisión. También conviene saber qué no promete la nulidad: no garantiza automáticamente una indemnización por daño moral ni significa que cualquier despido mal explicado sea nulo.

Índice

Qué es un despido nulo en pocas palabras

Dicho de forma sencilla, que es un despido nulo: una decisión de la empresa que un juzgado declara jurídicamente inválida porque vulnera derechos fundamentales o se basa en una causa de discriminación prohibida. El artículo 55.5 del Estatuto de los Trabajadores, aprobado mediante el Real Decreto Legislativo 2/2015, establece esa protección y distingue entre despido procedente, improcedente y nulo (texto del Estatuto de los Trabajadores publicado por el BOE).

Una comparación ayuda. Un despido improcedente se parece a una decisión mal justificada o comunicada de forma incorrecta: puede tener consecuencias económicas o llevar a una readmisión. En cambio, cuando el despido es nulo, la ley considera que la decisión no debió tomarse y, como regla general, ordena deshacerla mediante la readmisión y el pago de los salarios correspondientes.

No es la empresa ni la persona despedida quien decide que un despido es nulo. Esa calificación corresponde al juzgado de lo social. Por eso, quien quiera que se valore la nulidad debe impugnar el despido y presentar los hechos y pruebas que apoyan su reclamación. Tener un motivo para sospechar una vulneración no equivale todavía a tener una sentencia que la declare.

La ley contempla, además, situaciones de protección reforzada, como el embarazo y determinados periodos de suspensión del contrato vinculados a maternidad, paternidad, adopción, guarda, acogimiento, riesgo durante el embarazo o lactancia. La protección también puede afectar a casos relacionados con conciliación, libertad sindical, igualdad y tutela judicial efectiva, según las circunstancias y los requisitos aplicables.

Regla fácil de recordar: la nulidad no es una indemnización más alta. Es la declaración judicial de que el despido vulneró una protección legal.

Despido nulo frente a improcedente y procedente

Criterio Despido procedente Despido improcedente Despido nulo
Motivo Causa real, acreditada y comunicada con el procedimiento correcto Causa no acreditada o incumplimiento de forma Vulneración de un derecho fundamental o motivo discriminatorio
Efecto principal La extinción es válida La empresa elige entre readmitir o indemnizar Readmisión inmediata y obligatoria
Indemnización por despido No hay indemnización adicional Puede corresponder indemnización si la empresa elige no readmitir No hay indemnización por despido; el daño moral puede reclamarse aparte si se prueba
Salarios de tramitación No Solo si la empresa opta por readmitir, desde el despido hasta la readmisión Sí, desde el despido hasta la readmisión
Plazo para impugnar 20 días hábiles 20 días hábiles 20 días hábiles

La tabla separa dos preguntas que a menudo se mezclan: si la empresa tenía una causa suficiente y si vulneró un derecho protegido. Que la empresa no consiga probar la causa puede llevar a la improcedencia. Para que el despido sea nulo, además debe darse una vulneración protegida o uno de los supuestos legales específicos.

Un ejemplo con salario y antigüedad

Imagina a una persona con cuatro años de antigüedad y un salario bruto mensual de 1.800 euros. Si el despido acaba siendo improcedente y la empresa elige indemnizar, el cálculo simplificado del ejemplo sería de 33 días por año trabajado, es decir, 132 días y unos 7.920 euros, usando una base diaria de 60 euros. Es una estimación ilustrativa que no incluye el prorrateo de pagas extraordinarias.

Si el mismo despido se declara nulo, la empresa no puede escoger pagar esa indemnización en lugar de readmitir. La consecuencia principal es la vuelta al puesto y los salarios dejados de percibir, con los ajustes que procedan en el caso concreto.

Una confusión frecuente: “disciplinario” no es una calificación como nulo o improcedente. Describe el tipo de despido que la empresa atribuye a un incumplimiento grave; después, un juzgado puede declararlo procedente, improcedente o nulo.

Causas que convierten un despido en nulo

Una carta de despido puede mencionar un motivo disciplinario y, aun así, la causa real ser una represalia o una discriminación. Para pedir la nulidad, hay que señalar qué derecho protegido se habría vulnerado y aportar hechos que apoyen esa relación.

Infografía sobre las causas legales que convierten un despido laboral en nulo bajo la normativa vigente.

  1. Vulneración de derechos fundamentales. Puede afectar, por ejemplo, a la libertad sindical, la libertad de expresión o la tutela judicial efectiva. Si una persona reclama judicialmente salarios pendientes y poco después recibe una carta de despido, esa secuencia puede ser relevante para valorar si hubo una vulneración.

  2. Discriminación prohibida. Un despido motivado por el sexo, el origen, la religión, la orientación sexual, la edad o la discapacidad puede impugnarse por discriminatorio. La diferencia de trato, por sí sola, no demuestra el motivo: pueden ayudar mensajes, cambios de funciones o decisiones de la empresa que permitan relacionar la discriminación con el despido.

  3. Represalia por ejercer derechos. La cercanía entre una queja y el despido puede aportar un indicio, pero no prueba automáticamente que esa fuera la causa. Por ejemplo, importa revisar qué se denunció, cuándo, quién lo conocía y qué razones dio la empresa al despedir.

  4. Embarazo y otras situaciones protegidas. La protección del embarazo puede aplicarse por el solo hecho de que el despido se produzca durante esa situación, sin necesidad de probar una intención discriminatoria de la empresa. Para conocer más sobre este tema, consulta la guía sobre discriminación por embarazo directa o indirecta.

Si la empresa alega una falta disciplinaria y no acredita los hechos, el tribunal puede declarar nulo el despido conforme a la protección aplicable. En cambio, si además hay mensajes que relacionan la decisión con el embarazo, podrían apoyar una reclamación por lesión de derechos fundamentales y daño moral. Esa indemnización no se concede automáticamente en todos los despidos nulos por embarazo.

Casos dudosos que no siempre son nulos

La situación en la que se produce un despido puede ser una señal para revisar el caso, pero no basta por sí sola para demostrar que es nulo. La tabla resume qué habría que acreditar en cada supuesto.

Situación Calificación probable Qué hace falta para la nulidad
Despido durante una baja médica ordinaria Improcedente, salvo que se pruebe discriminación Indicios de que el motivo real fue la enfermedad o una represalia
Despido con discapacidad y limitación duradera Nulo si hay discriminación por discapacidad Vínculo entre la limitación y la decisión de la empresa, con informes médicos
Despido verbal o sin carta escrita Improcedente por regla general Que además se vulnere un derecho protegido
Despido tras denunciar acoso o reclamar derechos Nulo si se prueba la represalia Cronología y mensajes que relacionen la denuncia con el despido

Una baja médica ordinaria no convierte automáticamente el despido en nulo. Si una persona con incapacidad temporal por lumbalgia recibe la carta de despido durante la baja, la coincidencia de fechas puede justificar que examine los motivos, pero no demuestra por sí sola que la empresa actuara por su salud. Para sostener la nulidad hacen falta indicios de discriminación o represalia.

En casos de discapacidad, también puede importar si existe una limitación duradera que, junto con las barreras del entorno, dificulta la participación profesional. Los informes médicos, las comunicaciones de la empresa y los cambios de trato pueden ayudar a valorar la situación. Una resolución analizada por el BOE sobre incapacidad temporal, enfermedad y posible discapacidad señala que la baja, por sí sola, no acredita discriminación.

Cómo afecta la forma de comunicar el despido

Por ejemplo, el 8 de abril una empresa le dice a una trabajadora que no vuelva, pero no le entrega una carta. Si no hay indicios de vulneración de un derecho protegido, la falta de carta puede apoyar una reclamación por despido improcedente, no necesariamente por despido nulo. Con un salario de 1.600 euros al mes, esa cantidad no cambia la calificación: lo determinante es cómo se comunicó el despido y si existe una causa de nulidad. El resultado dependerá de los hechos y de las pruebas.

Conviene conservar la comunicación recibida, los mensajes y cualquier documento relacionado. La reclamación debe explicar desde el principio qué ocurrió y qué fundamento tiene la calificación que se solicita.

Readmisión y salarios que se deben pagar

Si ganas 1.800 euros brutos al mes y pasan seis meses hasta que te readmiten, los salarios de tramitación podrían sumar 10.800 euros brutos. El cálculo parte del salario que habrías cobrado durante ese tiempo, pero la cantidad final depende de las circunstancias del caso.

Cuando un juzgado declara nulo el despido, la empresa debe readmitirte de inmediato y pagarte los salarios dejados de percibir. Así lo establece el artículo 55.6 del Estatuto de los Trabajadores. La empresa no puede sustituir la readmisión por una indemnización elegida unilateralmente.

Tiempo hasta la readmisión Salario bruto mensual Salarios de tramitación brutos aproximados
1 mes 1.800 € 1.800 €
3 meses 1.800 € 5.400 €
6 meses 1.800 € 10.800 €
12 meses 1.800 € 21.600 €

Las cifras son brutas y orientativas. Otros ingresos o prestaciones percibidos durante ese periodo pueden afectar al cálculo, según las circunstancias y lo que establezca la sentencia. Por eso, la tabla sirve para estimar, no garantiza el importe que se cobrará.

La readmisión y los salarios de tramitación no incluyen automáticamente una compensación por daño moral. Esa reclamación es distinta y depende de la vulneración alegada y de las pruebas disponibles.

Si la empresa no cumple la orden de readmisión, la obligación no desaparece: consulta cómo solicitar la ejecución de la sentencia y guarda constancia de lo ocurrido.

Plazo de 20 días hábiles para impugnar

El plazo general para impugnar un despido es de 20 días hábiles desde la fecha del despido. Es un plazo de caducidad: no cuentan sábados, domingos ni festivos de la sede judicial, y dejarlo pasar puede impedir la reclamación (Ley reguladora de la jurisdicción social publicada en el BOE).

Si recibes una carta un lunes y no hay festivos, el cómputo sigue las reglas procesales aplicables y cuenta únicamente los días hábiles. Por eso no conviene asumir que tienes un mes entero ni esperar a que la empresa responda si pagará o corregirá la decisión. El mismo plazo se aplica tanto si quieres pedir improcedencia como nulidad.

Guarda desde el primer día:

  • La carta de despido, incluida la fecha en que te la entregaron.
  • El finiquito y las nóminas, aunque todavía no sepas si las cantidades son correctas.
  • Los mensajes y correos relevantes con la empresa, en especial los que puedan relacionarse con una queja, una situación protegida o un cambio de trato.
  • Una copia fuera de los sistemas de la empresa, para poder consultarla aunque pierdas acceso al correo o al ordenador del trabajo.

Anota la fecha límite por escrito y confirma el cálculo con un profesional. La guía sobre el plazo para interponer demanda por despido puede ayudarte a entender el cómputo, pero no sustituye la revisión de las fechas concretas.

La papeleta de conciliación puede afectar al cómputo del plazo. Presentarla con las causas bien planteadas también puede ser decisivo para la reclamación.

Papeleta de conciliación y cómo impugnar paso a paso

  1. Revisa la carta. Comprueba la fecha de entrega y el motivo que alega la empresa. No confundas la fecha de la carta con la de entrega si no coinciden, y conserva cualquier sobre, correo o mensaje que permita aclarar cuándo la recibiste.

  2. Presenta la papeleta de conciliación. Se presenta ante el servicio de mediación o conciliación competente; en la Comunitat Valenciana, puede corresponder al TAL, pero conviene confirmarlo para el caso concreto. La papeleta puede interrumpir el plazo y debe describir con claridad los hechos y derechos que podrían apoyar la nulidad, no limitarse a pedir improcedencia.

    Ese cuidado importa: un análisis jurisprudencial publicado por el BOE sobre la relación entre la papeleta y la demanda recoge un caso en que el embarazo y la represalia por una denuncia de acoso sexual no aparecían en la papeleta, y después se discutió si podían valorarse por falta de congruencia. Si conoces una circunstancia relevante después de presentarla, consulta cuanto antes si es un hecho nuevo o si añadirla podría modificar sustancialmente la pretensión.

  3. Espera la citación y acude al acto. La conciliación puede terminar con un acuerdo o sin él. Evita acudir sin entender qué estás aceptando: una propuesta puede afectar a la readmisión, a las cantidades reclamadas y a la posibilidad de continuar el procedimiento.

  4. Continúa por la vía judicial si no hay acuerdo. La demanda debe plantear los hechos y las causas de impugnación de forma coherente con lo expuesto en la conciliación. Un error común es incorporar tarde una causa de nulidad que debió explicarse desde el inicio.

  5. Prepara la prueba y el juicio. Ordena mensajes, documentos y comunicaciones por fecha, y explica qué demuestra cada elemento. Si valoras aportar grabaciones, revisa antes cómo preparar ese material con asesoramiento sobre grabaciones como prueba en juicio laboral.

Si existen indicios, también se puede valorar una reclamación por daño moral, sin inventar hechos ni dar por segura una compensación. El contenido de la papeleta y la prueba deben describir lo ocurrido con precisión.

Infografía paso a paso sobre cómo presentar una papeleta de conciliación laboral y cómo impugnar un despido.

Próximos pasos si te han despedido en Valencia

Mujer trabajando desde casa frente a un portátil tomando notas en su cuaderno mientras analiza documentos importantes.

Al recibir el despido, guarda la carta y el finiquito, y apunta cuándo te los entregaron. Conserva también las comunicaciones relacionadas con la decisión. Tener estos documentos ordenados facilita revisar qué motivo alegó la empresa y qué opciones permite el caso.

Dessaves Abogados, despacho laboralista en Valencia, empieza con una evaluación gratuita: escucha tu situación, revisa la documentación disponible y analiza la viabilidad de la reclamación. La primera consulta no tiene coste ni compromiso. Antes de iniciar una acción, informa sobre los plazos, los costes y las posibilidades de éxito.

La calificación depende de los hechos y las pruebas; una sospecha de vulneración de derechos no garantiza la nulidad. Si necesitas orientación, puedes solicitar una revisión para valorar si corresponde reclamar una indemnización o la readmisión. El despacho intenta primero una solución amistosa y, si no hay acuerdo, lleva el caso ante la jurisdicción social.

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