Guía de amortizacion del puesto de trabajo: requisitos 2026

Has recibido una carta que dice que tu puesto «se amortiza por reorganización», pero no explica qué tareas dejarán de hacerse ni quién asumirá tu trabajo. Es lógico preguntarse si basta con que la empresa borre tu puesto del organigrama para extinguir el contrato. La respuesta corta es no: la carta comunica una decisión, pero no demuestra por sí sola que el puesto haya desaparecido de verdad.

Para entender qué significa esa comunicación, hay que mirar tres cosas: la causa que alega la empresa, las funciones que realizabas y el procedimiento que ha seguido. Esa comprobación importa tanto para quien recibe la carta como para quien prepara una reestructuración desde Recursos Humanos.

Índice

Qué significa amortizar un puesto de trabajo

La amortización del puesto significa que la empresa elimina una posición de su organización y pretende extinguir el contrato de quien la ocupa. Piensa en una tienda que cierra una caja porque ya no se forman colas allí. La tienda sigue abierta, pero esa caja deja de funcionar. En una empresa, sin embargo, no basta con cambiar el organigrama y declarar que una posición ha desaparecido.

El cauce habitual es el despido objetivo por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas, previsto en el artículo 52.c del Estatuto de los Trabajadores. La causa puede consistir, por ejemplo, en pérdidas, cambios en los medios de producción, una reorganización de la estructura o una variación de la demanda. La empresa debe acreditar una necesidad real de suprimir puestos y relacionar esa causa con la posición concreta afectada, según la explicación de la regulación sobre amortización de puestos recogida en el Boletín Oficial del Estado.

Infografía que explica el concepto de amortización de un puesto de trabajo en una empresa.

Conviene distinguir tres términos. El puesto es el conjunto de funciones; la plaza es el hueco que figura en la plantilla o en una estructura organizativa; el contrato es el vínculo laboral que la empresa debe extinguir por el cauce legal correspondiente. Que una plaza desaparezca formalmente no extingue automáticamente el contrato. Si la empresa suprime puestos por debajo del umbral aplicable al despido colectivo, debe seguir las reglas del despido objetivo. Si alcanza ese umbral, debe tramitar un despido colectivo.

La prueba decisiva no es el organigrama, sino qué trabajo deja de existir y qué ocurre después con esas tareas.

Para valorar si la amortización puede ser válida, hazte tres preguntas: ¿existe una causa acreditable?, ¿desaparece realmente el puesto o una parte sustancial de sus funciones?, ¿la empresa ha seguido el procedimiento legal? Si alguna respuesta genera dudas, la decisión merece una revisión más detenida.

Cómo se diferencia de otros tipos de despido

Figura Causa exigida Preaviso Indemnización Cuándo aplica
Amortización del puesto, art. 52.c Económica, técnica, organizativa o productiva 15 días 20 días por año, máximo 12 mensualidades Menos extinciones que el umbral colectivo
Despido colectivo, art. 51 Las mismas causas Consultas previas, según el procedimiento colectivo 20 días por año, máximo 12 mensualidades Se superan los umbrales de extinciones
Ineptitud sobrevenida, art. 52.a Falta de adaptación o pérdida de capacidad para el trabajo 15 días 20 días por año, máximo 12 mensualidades La persona pierde capacidad para desempeñar su trabajo
Despido disciplinario Incumplimiento laboral grave y culpable No corresponde Sin indemnización si es procedente La empresa atribuye una falta al trabajador
Despido improcedente La causa no se acredita o el procedimiento presenta defectos relevantes No aplica 33 días por año, máximo 24 mensualidades El despido se declara improcedente

La amortización no es una sanción: la empresa sostiene que una causa empresarial justifica eliminar el puesto, no que el trabajador haya cometido una falta. En el despido disciplinario, en cambio, la empresa atribuye un incumplimiento grave y culpable a la persona.

La diferencia entre un despido objetivo y uno colectivo depende del número de extinciones dentro del periodo legal. En una empresa con menos de 100 trabajadores, el umbral es de 10 extinciones en 90 días. Si tiene entre 100 y 300, es el 10 % de la plantilla; si supera los 300 trabajadores, son 30 extinciones.

Por ejemplo, una empresa con 80 empleados que extingue 8 puestos en tres meses puede seguir la vía objetiva, si cumple sus requisitos. Si extingue 12 en ese periodo, supera el umbral y debe tramitar un despido colectivo. No basta con presentar las salidas como decisiones individuales: cuenta el conjunto de extinciones.

También hay que distinguir la amortización de la ineptitud sobrevenida. En la primera, la empresa sostiene que debe eliminar un puesto por una causa económica, técnica, organizativa o productiva. En la segunda, la causa se refiere a la capacidad de la persona para realizar su trabajo. La carta no decide por sí sola si la amortización es válida: el juez puede examinar si el puesto desapareció realmente y si sus funciones siguen existiendo en la empresa.

Eliminar una plaza del organigrama tampoco extingue automáticamente el contrato. La empresa debe relacionar la causa con el puesto concreto y seguir el procedimiento objetivo o colectivo que corresponda. Una extinción directa al margen de esos procedimientos puede calificarse como improcedente, y la empresa debe acreditar tanto la causa como su relación con el puesto. Para conocer las consecuencias, consulta esta explicación del despido procedente e improcedente. Una explicación jurídica sobre la amortización y la extinción contractual ayuda a entender por qué la desaparición formal de una plaza no resuelve por sí sola esa cuestión.

Cómo comunicar una amortización paso a paso

Si recibes una carta que dice que tu puesto desaparece, fíjate en algo más que el nombre del cargo. La empresa debe explicar qué causa elimina ese puesto y qué ocurre con las tareas que realizabas. La carta comunica la decisión, pero no demuestra por sí sola que el puesto haya desaparecido de verdad. Si esas funciones siguen en la empresa o pasan a otra persona, un juez puede examinar si la amortización está justificada.

Para comunicarla correctamente, la empresa debe seguir un orden:

  1. Reunir pruebas de la causa. Antes de tomar la decisión, debe reunir documentos contables, datos de pedidos o información sobre cambios técnicos y organizativos. Decir que hay pérdidas o una reorganización, sin documentos que lo respalden, puede debilitar la justificación.

  2. Identificar el puesto y sus funciones reales. Hay que describir las tareas que se hacen en la práctica, no limitarse al título del cargo. Si la carta afirma que el puesto desaparece, pero no aclara qué pasa con esas tareas, deja sin responder una pregunta importante.

  3. Explicar por qué se elimina ese puesto. La empresa debe indicar qué funciones suprime, reduce o redistribuye y cómo se relaciona esa decisión con la causa alegada. Si después encarga tareas muy similares a otra persona, puede surgir la duda de si el puesto realmente se amortizó.

  4. Comprobar si corresponde un despido colectivo. La empresa debe contar las extinciones relevantes en el periodo aplicable y seguir el procedimiento que corresponda. Tratar cada salida por separado, sin valorar el conjunto, puede llevar a elegir una vía incorrecta.

  5. Redactar una carta concreta. La comunicación escrita debe indicar el motivo y la fecha de efectos. Una frase como «por necesidades organizativas» no explica por sí sola qué cambió ni por qué ese cambio afecta a tu puesto.

  6. Poner la indemnización a disposición al comunicar el despido. En una amortización objetiva, se calcula a razón de 20 días de salario por año trabajado, con prorrateo mensual para los periodos inferiores al año y un máximo de 12 mensualidades. La empresa debe ponerla a disposición al entregar la carta, no pagarla días después.

  7. Respetar el preaviso o abonarlo en sustitución. El preaviso general es de 15 días. Durante ese tiempo, tienes derecho a seis horas semanales retribuidas para buscar empleo. La comunicación debe dejar claro cómo se aplica este derecho.

  8. Entregar copia a la representación legal de los trabajadores. La empresa debe hacer la comunicación correspondiente y conservar constancia de la entrega. Tener ese registro permite comprobar que también se cumplió este trámite.

Infografía paso a paso sobre cómo comunicar correctamente una amortización de puesto de trabajo en la empresa.

Causa y forma deben encajar: la carta explica el motivo, la indemnización se pone a disposición al comunicar la extinción y se respeta el preaviso. En la práctica, conservar pruebas contables y organizativas ayuda a explicar por qué se elimina el puesto. Puedes consultar los requisitos de la extinción objetiva.

Cuánto cobra el trabajador en cada escenario

Escenario Indemnización Ejemplo: 60 € al día y 10 años Notas
Amortización procedente 20 días por año, máximo 12 mensualidades 12.000 € Se pone a disposición al notificar la carta
Amortización con 4 años y 6 meses 20 días por año, prorrateo por meses 5.400 € Se computan 4,5 años
Amortización improcedente 33 días por año, máximo 24 mensualidades 19.800 € La empresa puede optar entre readmitir o pagar
Despido colectivo 20 días por año, máximo 12 mensualidades 12.000 € Requiere superar los umbrales y el período de consultas
Despido nulo Readmisión obligatoria más salarios de tramitación No tiene cuantía tasada Se aplica por discriminación o vulneración de derechos

Para repetir el cálculo, toma el salario diario regulador, incluidas las pagas extraordinarias en el cálculo salarial, multiplícalo por los días de indemnización por año y después por los años de servicio. Si hay meses sueltos, prorratea la antigüedad por meses. La indemnización objetiva ordinaria corresponde a 20 días por año, con un tope de 12 mensualidades; la improcedente, por regla general, a 33 días por año, con un máximo de 24 mensualidades, conforme a la información de la publicación jurídica del Boletín Oficial del Estado sobre indemnizaciones y amortización.

Con un salario regulador de 60 euros al día y 10 años trabajados, el cálculo objetivo es 20 × 10 × 60 = 12.000 euros. Si el despido se declara improcedente, el cálculo es 33 × 10 × 60 = 19.800 euros, siempre dentro de los límites aplicables. En otro ejemplo, con 4 años y 6 meses de antigüedad, la operación objetiva es 20 × 4,5 × 60 = 5.400 euros.

La indemnización no es lo mismo que el finiquito. Este último debe recoger las cantidades pendientes al terminar la relación, como el salario devengado y no pagado, las vacaciones no disfrutadas y la parte proporcional de las pagas extraordinarias. En caso de improcedencia, la empresa puede optar entre readmitir o abonar la indemnización; si el despido es nulo, la readmisión es obligatoria y lleva aparejados salarios de tramitación. Puedes revisar otros aspectos del cálculo en esta guía sobre indemnización por despido con contrato indefinido.

Ejemplos prácticos y casos que marcan la diferencia

Recibes una carta que dice que tu puesto se amortiza. Para entender qué significa en la práctica, mira más allá de esa frase: qué tareas desaparecen, qué documentos justifican la decisión y quién hace el trabajo después. La carta comunica la decisión, pero no demuestra por sí sola que el puesto haya dejado de existir.

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Caso Hechos clave Resultado probable Lección práctica
Caída de pedidos y recontratación Despido por caída de pedidos; meses después, otra persona realiza tareas similares Puede ser improcedente si no se acredita que el puesto desapareció Comprobar quién asume las funciones
Actividad a la baja durante tres trimestres Descenso persistente de actividad sin contrataciones equivalentes Puede ser procedente si la causa y la supresión del puesto se justifican Vincular los datos con ese trabajo concreto
Plaza amortizada en el sector público Una plaza indefinida no fija se cubre con personal funcionario sin amortización correcta ni despido objetivo Puede ser improcedente Cubrir la plaza no extingue por sí solo el contrato laboral

Caso uno: cae la demanda, pero el trabajo sigue. La empresa comunica el despido por una caída de pedidos y, meses después, contrata a alguien para realizar tareas sustancialmente similares. Esa contratación no decide automáticamente el resultado, pero puede ser un indicio de que las funciones siguen existiendo. Por eso, los tribunales suelen tener en cuenta si después se incorpora personal para hacer un trabajo parecido. La cuestión es si desapareció el puesto o si solo cambió la persona que lo ocupa.

Caso dos: la actividad se reduce de forma persistente. La empresa acredita una disminución de actividad durante tres trimestres consecutivos, explica cómo afecta a las funciones del puesto y no realiza contrataciones equivalentes. Si la documentación conecta esos hechos con la supresión del trabajo, la amortización puede ser procedente. Las cifras generales de la empresa, por sí solas, no explican por qué ya no se necesita ese puesto.

Caso tres: desaparece una plaza administrativa, no el contrato automáticamente. Una Administración cubre con personal funcionario una plaza ocupada por una persona laboral indefinida no fija. Esa cobertura no extingue por sí misma el vínculo laboral si no se ha amortizado correctamente la plaza ni se ha tramitado el despido objetivo correspondiente. Son decisiones distintas y la primera no sustituye automáticamente a la segunda.

La duda habitual es: ¿puede ser válido mi despido si se reduce mi departamento, pero sigo haciendo funciones que la empresa necesita? Puede serlo si la empresa acredita que la causa afecta a tu puesto y que este se suprime realmente. Si las tareas continúan, conviene fijarse en quién las realiza, cómo se distribuyeron y si ese cambio encaja con la reorganización alegada. El juez compara la explicación de la carta con lo que ocurre en la práctica.

Cómo impugnar una amortización y qué hacer antes del plazo

Si has recibido la carta, no esperes a tener toda la documentación de la empresa para calcular el plazo. Anota la fecha de efectos, conserva la comunicación y empieza a reunir indicios sobre tus funciones y sobre lo que ocurre con ellas después. La conexión entre causa y trabajo real puede ser clave, especialmente cuando la empresa invoca una reducción de actividad en un departamento pero la persona desempeñaba tareas generales que siguen siendo necesarias, como explica la jurisprudencia sobre funciones efectivas y amortización.

Lista de pasos recomendados para impugnar legalmente una amortización de puesto de trabajo en España.

Empieza por el plazo y la conciliación

Como regla práctica indicada para la impugnación, el trabajador dispone de 20 días hábiles desde el día siguiente al despido, sin contar sábados, domingos ni festivos. Antes de presentar una demanda suele ser necesaria la conciliación previa ante el SMAC o el servicio autonómico equivalente. Las gestiones de conciliación afectan al cómputo del plazo, así que conviene confirmar cuanto antes cómo se aplica al caso concreto. Esta guía sobre el plazo para interponer una demanda por despido ofrece una orientación adicional.

Lee la carta y guarda los documentos. Conserva la carta completa, sus anexos, el sobre o constancia de entrega y cualquier comunicación sobre la reorganización. Anota cuándo produce efectos el despido; no confundas esa fecha con el día en que te entregaron un finiquito o una nómina.

Reúne pruebas sobre tus tareas reales. Guarda descripciones de puesto, correos, instrucciones, informes y registros de trabajo a los que tengas acceso legítimo. Pide o identifica la documentación que permita contrastar la causa, como organigramas, informes organizativos o económicos, descripciones de funciones y evolución de las cargas de trabajo.

Compara lo que dice la carta con lo que ocurre

Haz una lista de las tareas que realizabas y compárala con las funciones que la empresa afirma haber suprimido. Después, fíjate en quién las asume, si aparecen ofertas de empleo para trabajos similares, si hay nuevas contrataciones y si la actividad que generaba esas tareas continúa. Una contratación posterior no demuestra por sí sola que el despido sea improcedente: puede corresponder a funciones distintas o a otra organización. Pero si la persona nueva hace sustancialmente lo mismo, es un dato que merece investigarse.

Revisa también el cálculo de la indemnización, el salario diario considerado, la antigüedad, la fecha de efectos y el cumplimiento del preaviso. Comprueba si las extinciones podían superar el umbral colectivo. En un juicio, la empresa tendrá que acreditar la causa que invoca y su relación con el puesto concreto.

No firmes el finiquito como si estuvieras de acuerdo con todo si aún no has revisado las cantidades y la carta. Si necesitas firmar para recibir una copia o un pago, deja constancia de que lo haces con reserva de acciones y conserva el documento.

La empresa también puede hacer comprobaciones antes de enviar la carta: revisar los umbrales, documentar la causa y las funciones afectadas, comparar alternativas organizativas y valorar un acuerdo previo. Para el trabajador, el paso inmediato es concreto: leer la carta, anotar la fecha de efectos, reunir pruebas y contar los días hábiles sin dejar la revisión para el final. Cada caso depende de sus documentos y circunstancias.


Si has recibido una carta de amortización o tu empresa prepara una reestructuración, Dessaves Abogados puede revisar la causa, la carta, las funciones afectadas y el cálculo de la indemnización. También puede ayudarte a negociar antes del litigio o a preparar la conciliación y la demanda laboral.

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